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Oculto

En ocasiones me exasperas
con tu mirada fría
y con los labios pronuncias
palabras vacías


En ocasiones quiero ver
como vas caminando
y tropiezas sin saber
con mi odio esperando


En ocasiones pienso
en el rencor tan intenso
que a tu alma proceso
Y aún más te detesto


En ocasiones deseo
verte perecer en la noche fría
y que puedas al menos
sufrir mi agonía


¡Vete con tu veneno!
¡Vete cual flor marchita! 
Pero vete
porque te amo más que a mi vida






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Entrevista: Tras la guerra civil | La historia a nuestro alcance

Buenos días,
Como ya sabemos, el ser humano tiene la innegable necesidad de conocer. Quiere saber lo que esta pasando en este momento, quiere saber lo que va a pasar en el futuro, aunque...también quiere saber que es lo que ya ha pasado.
Pero muchas veces nos encontramos con que tenemos que recurrir a material de terceros para encontrarlo, o documentos de hace un siglo que lo puedan verificar, así que...¿porque no aprovechar nuestro propio material para averiguar el pasado?
De esta manera, he traído a mi abuela, que vivió la dura etapa de la posguerra, como muchos otros de nuestros mayores que vivieron esa época. ¡Vamos allá!

>Buenas tardes, gracias por recibirnos...tenemos preparadas unas preguntas para responder¿preparada?

>Claro

>Vamos a retroceder un poco ¿Recuerdas como se enfrentaron tus padres a la guerra?

>Mi padre se fue a la guerra y no volvió nunca. Nos mandaron una carta donde ponía que lo dieron de baja, mi madre se quedó esperándolo...cayeron muchos, y segurame…

El laberinto de espejos

Cogió cuidadosamente las partes de madera que lo sujetaban. Se alzaba la cortina, todos expectantes y su personaje preparado.

Los hilos se movían de un lado a otro, cruzando entre los otros actores sin mucho sentido.
El titiritero se parecía bastante a su marioneta, su propio muñeco, el personaje del gran teatro. Aunque sus facciones eran muy similares, cambiaba la manera de andar, de sentarse, de hablar, de actuar...incluso de reír. De mirar el mundo.

Lo observaba desde su puesto, con una mirada en el exterior y otra en la vida real, ya que el muñeco obviamente no lo reconocía como suyo.
Se lo habían dado, como quien regala un par de gemelos para la camisa en una celebración, aquellos que seguramente no nos gustaban ni nunca nos pondríamos.

Pinceladas olvidadas

Sola frente al lienzo queriendo plasmarme sin saber el comienzo

Pido a las hojas de otoño a la lluvia de abril y al recuerdo de antaño
Que me dejen recordar el color de mis sueños aquella felicidad esos anhelos
Pero la lluvia borró aquella pintura mi alma enterró dibujó la suya
Y miré con esmero Busqué recuperarla pero en el lienzo ya no quedaba