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Entrevista: Tras la guerra civil | La historia a nuestro alcance



Buenos días,
Como ya sabemos, el ser humano tiene la innegable necesidad de conocer. Quiere saber lo que esta pasando en este momento, quiere saber lo que va a pasar en el futuro, aunque...también quiere saber que es lo que ya ha pasado.
Pero muchas veces nos encontramos con que tenemos que recurrir a material de terceros para encontrarlo, o documentos de hace un siglo que lo puedan verificar, así que...¿porque no aprovechar nuestro propio material para averiguar el pasado?
De esta manera, he traído a mi abuela, que vivió la dura etapa de la posguerra, como muchos otros de nuestros mayores que vivieron esa época. ¡Vamos allá!

>Buenas tardes, gracias por recibirnos...tenemos preparadas unas preguntas para responder¿preparada?

>Claro

>Vamos a retroceder un poco ¿Recuerdas como se enfrentaron tus padres a la guerra?

>Mi padre se fue a la guerra y no volvió nunca. Nos mandaron una carta donde ponía que lo dieron de baja, mi madre se quedó esperándolo...cayeron muchos, y seguramente mi padre sería uno de ellos. Mi madre se quedó viuda con tres hijos y se tuvo que ir al estraperlo, que estaba prohibido.

INCISO: Se denominó estraperlo, durante la posguerra española, al comercio ilegal (mercado negro) de los artículos intervenidos por el Estado o sujetos a racionamiento

>Después de eso, mi madre se puso a hacer ropa, y luego la vendía en el mercado. 
Aquí era frecuente que las chicas se fueran al almacén de naranjas, mucho más que ahora. Venían barcos alemanes, ingleses...todos a cargar naranjas. Ahora ya no tanto, antes vivíamos de la naranja. 

>¿Como viviste la dictadura de Franco?





>Cuando mis hermanos y yo nos hicimos más mayores y mi madre tenía trabajo estábamos felices...no como ahora, pero mejor que antes. Por la noche hacían berbenas en los barrios  y no salíamos de aquí...venían de los pueblos de alrededor al baile.

Yo a los diecinueve años me fui al campamento de la Falange. Estábamos quince días varias chicas, hacíamos gimnasia, baloncesto, cosíamos...
Después teníamos que hacer el servicio social ¡decían que la que no lo hacía no se podía casar! Aunque no será cierto, porque mi hermana no lo hizo y se casó...
Aun así, como eramos muchas chicas, nos lo pasábamos muy bien jugando y tal.

El año que volví de mi luna de miel, quería seguir trabajando en la naranja, pero ese año la naranja se heló. De manera que una vecina mía me preguntó por irnos a Australia para trabajar...yo le dije ¿Australia?¿Eso donde está? A Australia no...pero a Francia si, así que nos fuimos a trabajar a Francia.

>¿Como viviste el cambio de dictadura a democracia?

>Pues por una parte muy mal, porque hubo un desmadre con la juventud. Las madres sufríamos mucho...empezaron a coger la noche por el día y eso no estaba bien. Nosotros estábamos acostumbrados a ir al cine, al baile...pero por la tarde.
Eso no lo llevé bien, vino Alaska con toda esa locura...a mi me gustaba que las chicas vayan monas, como íbamos nosotras. 

Antes teníamos demasiado control, los padres nos controlaban hasta demasiado. Pero prefiero aquello a esto...no encajé bien ese cambio.
Antes no podías ir al baile si la madre no te acompañaba...era un poco exagerado, pero no podías ir por ahí sola, estaba mal visto.

Pero bueno...te tienes que hacer a la vida.

>Pero claro, supongo que durante la dictadura no se podía hablar abiertamente de política...

>¡Noo! Mi madre aveces oía la radio pirenaica intentando poner el mínimo volumen posible, y yo me acostaba. A ver lo que decía Carrillo que era de izquierdas...mi padre también lo era.
Mi madre decía: no se si quiero que vuelva mi marido o que no vuelva, porque aunque ganaron, cada dos por tres estaban en mi casa buscando a mi padre para fusilarlo.

Eso si que me gusta más la democracia. A mi padre lo hubieran matado solo por ser...de izquierdas.


INCISO: La Pirenaica
Radio clandestina que funcionó desde el 22 de julio de 1941 hasta el 14 de julio de 1977. Era la única información radiofónica no controlada por el régimen de Franco tras el decreto que otorgaba el monopolio de los informativos a Radio Nacional de España, por tanto, el simple hecho de atreverse a sintonizarla ya era un gesto de oposición al franquismo.  



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